miércoles, 22 de junio de 2011

Ya hace dos semanas que me despidieron. Dos semanas solo?
Pues me están sentando como si fuera un lustro de bien. :)
Y hace dos semanas que no escribo. Lo bonito de aquí o de allí es que de pronto,
cuando parece que toda tu vida se va a convertir en un pequeño caos, en el que no sabrás
por donde empezar, todo empieza a fluir desde el minuto cero.
La verdad es que no he parado. No he parado de reír, de abrazar a mis amigos con tiempo, de pasear
de decir que si a casi todo, de trabajar un poco en casa también, de ordenar mi cabeza, de empezar a pintar, de fotografiar atardeceres y dejar que algunas canciones bonitas me encontraran a mi...
Un par de semanas sintiéndome liberada me han devuelto el color y las palabras.
No escribo aquí porque he vuelto a la libreta.
Porque ahora ando más por las calles y menos por casa.
Anoche estuve en el teatro Alfil, viendo el preestreno de una obra increíble. 5 actores, cantantes, músicos, poetas, magos, equilibristas.. lo que sea que fueran, que me hicieron sudar de la risa. Una cosa que no había experimentado nunca y que definitivamente vale la pena.
Aunque adoro el invierno, a este mes, julio, le guardo un amor incondicional. Es ese mes en el que puede pasar casi todo.
Nuria se va a Australia y la voy a echar de menos. Ella se ha rayao y se va allí, porque ahora se lleva, porque todo el mundo quiere irse, porque "London antes molabas" pero ahora hay que poner unos cuantos trillones de kilometros de tierra de por medio para que la cosa impacte. Sé que le vendrá bien. Aquí se ha agotado sin agotar una sola posibilidad. Si no te ves con fuerzas para emprender un cambio interior, quizá también puedes empezar por cambiar de entorno y desintoxicar el día a día en Australia.
Los castings en casa han durado casi todo el mes viendo inquilinos de todo tipo. El primero fué el importante. El primero fué Julio, un artista plástico que llevo siguiendo desde la facultad y al cual recurro cada vez que siento que la vida pierde un poco de magia. Ojeo sus trabajos preciosos, pequeños, llenos de detalles y vuelvo a centrarme en las cosas que me gusta hacer.
Estuvo un par de semanas dudando si venía a quedarse en casa o no. Él no andaba especialmente bien en lo sentimental y al final decidió irse con un amigo por el apoyo moral inmediato que suponía pero, a pesar de eso, me dijo que venir aquí, conocer la casa y conocernos a nosotros le había "ayudado a ver la cantidad de posibilidades que existían cuando él no era capaz de ver más allá de su propia nariz." Y eso me hace pensar que hay que avanzar, hacia donde sea, porque nunca nunca sabes dónde vas a ver algo diferente. * oferta aplicable a Australia.
Y aquí estoy yo, pintando las uñas de los pies de color Niza. Porque hace tiempo que el corteinglés le pone nombres de ciudades bonitas a sus pintauñas.
Y Fío sigue en la agencia. Lo han dejado solo para putearlo. Y así se siente él. A mi me facilitaron la salida, a Sergio también. Pero a él.. saben que es más dócil, que no armará jaleo, que podrán hacerle presión y ahorrarse la pasta. Y yo no sé cómo ayudarlo, así que lo que hago es escucharlo. Porque ya nadie quiere hablar de la agencia, pero él sigue allí y él necesita hablar de la agencia que sigue siendo su día a día. Y está bien, estará bien.
Se me ha ido el santo al cielo.... La semana que viene tengo una entrevista que no he buscado directamente. Y no quiero empezar a trabajar en ningún sitio, porque tengo muy claro que la renovación solo acaba de empezar.
miércoles, 8 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)