domingo, 20 de febrero de 2011

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Querido domingo :
Gracias por hacerme sentir bien hoy durante todo el día. Ya sé que todavía no has terminado pero me has traído un día de esos que lo convierten todo en una película. Con mucho sol, mucho viento y la música sonando dentro mietras conduces hacia lugares donde el sol no se vaya.
Llevo más de una semana con una dolencia extraña que me ha hecho sentir miedo como nunca antes lo había sentido. Pero todo lo malo tiene una parte buena y la parte buena de esto, ha sido realmente bonita. He recibido tantos cuidados de la mano de las personas que más quiero, de mi casa y mis amigos que casi me daba vergüenza decir solo "gracias". Mis hermanas, mi familia, mis compañeros de piso y mis amigos son la medicina más eficaz del mundo te duela lo que te duela en la vida.
.......
He estado pensando algo.
Cuando llegas a cierta edad puedes sentirte de dos formas distintas. Es otra de mis teorías absurdas pero es mía y este blog también. :)

Creo que cuando das ese pequeño salto de ¿madurez? puedes llegar a pensar que ya sabes casi todo lo necesario para (sobre)vivir.
Sabes organizar tu vida, sabes lo que te gusta hacer los domingos, eres capaz de pagar tus facturas, de ser amable y saber estar en distintas situaciones, cocinas, duermes, equilibras tus excesos con restricciones, te permites algunos caprichos materiales, sabes qué cosas te asustan, las evitas, haces cosas " que no te apetecen" pero que debes hacer.... y un largo etcétera de normas y rutinas que te hacen sentir seguro, independiente e integrado.

Pero, en el mismo punto, a veces puedes llegar a una conclusión totalmente opuesta. Empiezas a pensar que apenas sabes nada de casi nada, te cuestionas por qué la gente funciona así y tu no quieres funcionar como funciona la gente, tienes contradiciones y dudas a diario acerca de lo que está bien, de lo que está mal, de lo aceptable, de por qué es aceptable, de por qué debes hacer las cosas en ese margen de normalidad para poder sentir que funcionas con el mundo.Con ese mundo tan rápido en el que vives. Abandonar tu mundo, el que a ti te gusta, tus tiempos necesarios para asimilar y disfrutar... y empiezas a caminar en el mundo de los demás.
Pero este mundo va muy deprisa y yo desde siempre he sabido a mi no me atraían las cosas normales, que las rutinas me mataban poco a poco, que necesitaba echarle a todo un poco de magia y encontrar las casualidades y dejar que las casualidades me encuentren a mi.
Llegados a este punto me acabo de perder en mi propio texto... El caso es que un chico que conozco por aquí me dijo algo así el otro día como : "Voy unos días a Madrid a sentir cosas "
Y esta frase me ha dado que pensar un montón.
Esta frase mezclada con la desagradable sensación de estar a punto de morir que me ha acompañado esta semana ( maldita ansiedad) , está componiendo en mi cabeza pensamientos nuevos. Y creo que van a ser buenos, muy buenos.
Le he prometido a Sergio escribir una lista con todo lo que quiero cambiar y lo que voy a poner de mi parte para estar bien por dentro. Porque ahora ya se que puedo sonreír y bailar y obviar un montón de cosas y seguir funcionando. Pero también sé que esa pequeña parte que me hace sentir especial la llevo descuidando demasiado tiempo en pos de un montón de esas rutinas de las que siempre he querido huir. Ahora me siento integrada en el mundo de los demás, pero muy desintegrada en el mio.
Escribo raro, lioso y mal, lo sé. Pero es que esta es otra de esas cosas que he dejado de lado hace tiempo y que tan bien me han sentado siempre. Y voy a volver :)

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