lunes, 4 de junio de 2012

Llevo todo el día con muchas ganas de llorar.
Y el caso es que no era capaz de describir la causa concreta.
Hasta que Isa me ha escrito para decirme que mi tío Nico ha fallecido 
de un infarto. Un hombre joven, cariñoso, vital...
No puedo imaginarme la sensación que debe tener su mujer ahora mismo.
Eran una de esas parejas que dan envidia de la buena. Que te hacen pensar que la felicidad 
está ahí en un par de sonrisas que van de la mano, como dos soles.
No sabes lo corta que es la vida y lo mucho que debes valorar cada minuto hasta que
algo como esto te hace frenar en seco. Y entonces sabes que es ridículo casi todo. 
Casi todo lo que te hace entristecer, en el fondo, no tiene ninguna importancia.


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