Mariajo hoy me ha sentado super bien.
Yo ya venía bien de serie.
Después de ver de cerca los ojos de Pedro ( que son verdad ), de quitarle importancia a lo que no la tiene y guardar en el bolsillo importante un tarrito de guindas rojas que molan a la hora que las mires. Tengo claro que el valor de las cosas solo podemos otorgarlo nosotros.
Viví la mitad del SOS con la alegría de uno entero.
Ascendí a los cielos para ver todo el festival con vista de pájaro gracias al equipo de rugbi de Murcia.
me saltaron las lágrimas al escuchar los gritos adolescentes de la masa en un concierto para María. Al ver que ella era la más importante de todos los que había allí y disfrutar los dos días siguientes de su carita de re-bién.
El domingo llegué con el cuerpo a trocitos a Madrid y aún quedaba mucho sol, aunque Dani se lo había pedido casi todo.
Me dí un baño reconstituyente y el lunes me levanté lo suficientemente temprano como para ir paseando despacio hasta la agencia.
Y encima el lunes dejó de ser menos lunes cuando Nuria me llamó para ir a ver a Irene en su espectaculo de microteatro, tan descojonante y natural que parecía que fuéramos parte de la compañía. Y me encantó que fuésemos juntos los petardos que vivimos en casa porque después hablamos mucho rato de lo bonitas que son las cosas que alimentan el alma.
Y hoy Mariajosé me ha dicho que está muy bien que disfrute y que me encuentre bien. Y que justo justo ahora es el momento en el que debo pensar un poquito en todas esas cosas frágiles que me complican todo cuando no tengo tanta alegría. Y me ha dicho que las vamos a reforzar, que vamos a reforzarlo todo.
Y vamos a poner unos tacos bien gordos a todo.
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