jueves, 26 de mayo de 2011

Tango para 7

Los tangos no son tristes.
Hoy estuve en La Louchette viendo como un cantante de tango tocaba un enorme acordeón como si fuera de juguete, mientas recitaba a Borges y nos narraba la historia de cada uno de los tangos que cantaba, paseándonos por las distintas salas del subterráneo del bar.
Y estando ahí, inmersa en la felicidad de lo que desconoces pero que, por alguna extraña razón, sientes como tuyo, he dejado mi cabeza volar , le he pedido una canción y me he largado a Buenos Aires.
Fío siempre me invita a ver cosas que me llenan el alma, lugares a los que nadie me sabe llevar además de yo.

Las almas gemelas. Leía el otro día en el blog de Suso que una de las cosas más valiosas de la vida es encontrar almas gemelas,
Pueden ser las personas que menos piensen que encajarían, pero ahí están. Y sabes que has dado con ellas cuando te hacen sentir que creces, que mejoras, que eres más tu que nunca con ellas.
En este tiempo me he encontrado a dos personas muy muy diferentes que me hacen sentir así. Y tienen algo en común, cada vez que me despido de ellos lo hago con una sonrisa por dentro. No se explicarlo mejor, o simplemente no me apetece hacerlo.
Hay mucha gente que parece increíble, que te hacen reír, que son intrépidos y siempre se rodean de más gente pero eso no tiene nada nada que ver con lo que estoy hablando. Compruébalo cuando vayas caminando de vuelta a casa y te sonría el corazón.
Es la una de la mañana. Tengo una llamada perdida de mi madre, la echo mucho mucho de menos. Pero la echo de menos como para poder volver a tener 8 años y poder abrazarme a ella sabiendo que me va a proteger de todo.
Mi despido es inminente. Hoy no fuí a trabajar porque no estaba bien. Pero mañana iré y espero que la tormenta estalle y todo termine. Podría aguantar en ese trabajo un año más, dos, tres... Pero hay algo allí que me está superando. Cuando ya todos han tirado la toalla, y la queja se instala por decreto .. contaminarse de la derrota es inevitable. Y a mi no me importa perder mientas esté luchando. Pero ahí ya no lucha nadie, solo esperamos, y esperar algo negativo es perder el tiempo.

Escarpa es el dueño del bar. Lo abrió hace cosa de un mes. Es un tío muy especial. Con unas ganas locas de que todo el mundo tenga ganas locas. De qué? de lo que sea .
Todo no es eso en la vida, pero mola ver que alguien todavía cree en la magia y en la educación a partes iguales.
Lo que más me sorprendió del espectáculo de tango es ver cómo el cantante daba todo su repertorio adornándolo con historias porteñas y para tan solo 6 personas.. Ha hecho un bis. Le pedimos que volviera a salir. Y salió y cantó VOLVER, de mis favoritas del mundo. Bis para 7, porque él también lo disfrutó.
Y es así como hay que hacer las cosas.

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