viernes, 29 de abril de 2011

He salido una hora tarde del trabajo, gracias a mi misma.
Justo cuando llegaba la hora de salida, mi jefe el cocainómano ha hecho acto de presencia y entre grito y grito se ha acercado a cotillear lo que yo estaba haciendo.
No le ha gustado. No porque fuera más o menos bonito. Sino porque a él no le gusta nada, no le gusta la vida. Con todas las neuronas desorientadas por la cocaína lo único que quieres es dejar de dar tanta pena vs verguenza y la forma rápida de sentirte como un ganador frente a los demás, de sentirte "el jefe", el puto amo, es menospreciar a gritos todo lo que te rodea. Y hoy me ha tocado a mi.

Cuando ya llevaba media hora extra aguantando su aliento en mi oreja, y un montón de apreciaciones desconcertantes sobre mi trabajo alabadas por la pandilla de mandriles que trabajan en su equipo, a mi me ha dado un ataque de ansiedad. Me he levantado y he bajado a la calle corriendo, llorando y cagandome en su puta madre.
He respirado hondo y una voz limpia y clara me ha dicho: Esther, qué cojones haces en este circo? Si esto no te llega ni a la suela de la chancla.

Y me ha entrado la risa.

He vuelto a subir para recoger mis cosas. Les he dicho que me iba a casa.
El cocaínas me ha dicho que quizá yo era demasiado floja para trabajar allí y que aquí no se trabajaba según me apeteciera a mi o no.
He recogido con tranquilidad, como si me acabara de poner unos cascos con sonidos de agua, sin escuchar nada más. Y he bajado Fuencarral y Corredera con una temperatura fabulosa, sabiendo lo buena que soy, sabiendo que ya nada de esta mierda me puede.
Alegrándome de haberme convertido en la persona que soy hoy.

1 comentario:

  1. Dijo Buda que dolor siempre habrá mientras haya seres humanos, pero lo que si se puede erradicar es el sufrimiento.

    Para muestra un puntito, no sufras por nada que no quieras.

    Gente que vive a base de chupar la energía de los demás, bufff, los que quieras y más: Cocainómanos, curas, familiares manipuladores, borrachos, "ai pobre de mi", "amigas" pesadas (que solo quieren hablar y descargar su mierda sin dejar escuchar), compañeros trepas, espías de la vida que juzgan y critican a discreción, vampiros emocionales que chupan y chupan de la carótida...para echar a correr y no parar.

    Muy buena reacción la de volver, haz lo que TÚ sientas/necesites para estar bien, y si no les gusta, el que contrata que despida!

    Abrazos

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